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Hoy convertido en Centro turístico
HACIENDA SAN JOSÉ: TESTIGO DE UN PASADO ESCLAVISTA

Por Maribel Atoche
Fotos: Rosa María Mosquera

La Hacienda San José fue una de las más importantes haciendas en la costa del Perú, no sólo por su gran producción azucarera, sino también por la cantidad de esclavos que trabajaron en sus tierras y que la convirtieron en la más próspera de su época. Ahora convertida en un alojamiento turístico, guarda terribles historias y vestigios de lo que fue la vida de los negros venidos de Africa, en esta parte del país.

A 205 kilómetros de Lima, está el distrito de El Carmen y la Hacienda San José, dos paradas obligatorias para los turistas que visitan estos parajes sureños. A medida que uno se va adentrado a las entrañas de este caserío prolifera el verde en el paisaje.

Al llegar nos da la impresión de ingresar a un pueblo fantasma enclavado en el pasado donde los árboles, los pastos, las carretas antiguas, la madera de las puertas parecen tan antiguos como sus habitantes sentados afuera de sus casas. Aquí parece que el tiempo transcurriera sin miedo, y que la melancolía haya decidido pernoctar por siempre aquí.

La Casa Hacienda representa otro mundo, y se encuentra ubicada a un costado del pueblo donde llegan turistas dispuestos a pasar un relajante fin de semana en sus instalaciones, sin el ruido que emana el mundo moderno.

IMPORTANTE HACIENDA ESCLAVISTA

Los inicios de la Hacienda San José datan desde 1688, inicialmente como cañaveral con 87 esclavos negros para la producción de azúcar y miel.

En 1764 gracias a una alianza matrimonial entre la hija de Don Agustín de Salazar Muñatones, dueño de esta propiedad, Doña Rosa Salazar Gaviño y Don Fernando Carrillo de Albornoz y Bravo Lagunas se adquirió la hacienda San Regis, que había pertenecido a los sacerdotes Jesuitas, con la cual conformaron unas de la propiedades más ricas de Chincha.

Hacia 1811, casi mil esclavos trabajaban la caña de azúcar y el algodón. Después de haber sido abolida la esclavitud en el país en 1854, muchos de los esclavos continuaron trabajando en este lugar. El último heredero de la hacienda, Julio Carrillo de Albornoz y Mendoza fue asesinado por los esclavos en 1879, en plena Guerra del Pacífico.

Hoy sólo subsiste la Casa Hacienda que ha sido convertida en un alojamiento turístico, y ya no cuenta con las grandes extensiones de terreno de sus tiempos de prosperidad.

LAS CATACUMBAS DE SAN JOSÉ

Entre los atractivos turísticos de la Hacienda San José están las Catacumbas, a las que se bajan por unas escaleras diminutas y estrechas, y donde se tiene que agachar la cabeza para no golpearse con el techo. Ya dentro del lugar, el ambiente es tenebroso y espeso, y nos da una sensación de claustrofobia.

Los únicos rayos de luz provienen de la media docena de velas que cargan algunos visitantes con suerte. Afuera hay sol, pero adentro el calor no es insoportable.

Estas catacumbas llegaban hasta la costa. De los barcos bajaban tres tipos de esclavos: los angoleños, los zulus y los mandingas. Aquí también se encuentra la iglesia, donde uno se siente verdaderamente empequeñecido, debido, quizá, al inmenso techo ovalado, y donde se siguen celebrando las misas dominicales desde hace cuatro siglos.

Esta iglesia ha resistido al tiempo como los recuerdos de los infortunados hombres y mujeres que fueron traídos del Africa, para habitar lejanas tierras que finalmente se convirtieron en su nuevo hogar